LIBRO: EL AUGE DE LA
COMUNICACIÓN CORPORATIVA
Autor(a): Benito Castro
RESUMEN:
CAPÍTULO II:
COMUNICACIÓN INTERNA Y
EXTERNA
La Comunicación Corporativa se divide en dos: Comunicación Interna
y Comunicación Externa.
La Comunicación Interna
se basa en la concepción y el desarrollo de la cultura corporativa de la
empresa.
No debemos confundir Comunicación Interna con los Sistemas de
Información, ya que la misión de estos últimos se centra en la organización y
el control de las secuencias por donde circulan los datos necesarios para
desarrollar los diferentes procesos de gerencia empresarial.
La Comunicación Externa se
encarga de gestionar la imagen que la empresa quiere ofrecer al mercado o a la
sociedad. Ambas tienen como objetivo colaborar en alcanzar los niveles de
rentabilidad previstos.
Teniendo como referencia un esquema de funcionamiento clásico. En
la comunicación interna se incluye en principio toda la organización. La
gestión de los flujos internos de información no es responsabilidad única de la
Dirección de Comunicación Corporativa, como tampoco lo seria de la Técnica. La
idea que se pretende promover es que la responsabilidad de favorecer la
comunicación es de todos los miembros de la organización.
En lo que respecta a la Comunicación Externa, la actividad se
suele relacionar con los departamento de Marketing o Comercial. El elemento que
sirve para hacer confluir a todos los departamentos que trabajan hacia fuera es
sin duda la marca.
Si nos preguntamos por qué se reúnen en una disciplina como la
Comunicación Corporativa dos, fuerzas en principio tan contradictorias como la
Comunicación Interna y la Externa, la respuesta seria que la Comunicación
Corporativa busca la coherencia y la coherencia es un valor importante desde el
punto de vista del comportamiento personal y desde el de la eficacia
empresarial.
Una
empresa debe organizarse internamente y luego aspirar a ganar fuera. Debe
considerar aspectos como el estilo de gestión, el producto o servicio con el
que trabaja, las ventajas competitivas de éstos, o la eficiencia del proceso
productivo, como las bases fundamentales para crear una cultura de empresa.
Al
final la coincidencia entre mensajes y objetivos perseguidos dentro y fuera de
la empresa, aunque comunicados por canales y con formas diferentes, permite, en
síntesis definitiva, aunar esfuerzos que van en una misma dirección: la del
éxito, destino que es, en gran medida, el resultado de la coherencia.
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